viernes, 28 de julio de 2017

No soy escritora



 Escribo por casualidad, sin pretensiones, desde hace mucho, en la sombra. 

 Mis letras son el resultado de momentos atrapados en mi mente, reales o imaginarios, como una foto transformada en letras.

 No soy escritora, escribo por placer, mis debilidades, mis heridas aún sangrantes, lo que vivo, lo que imagino, el grito que tengo atrapado en la garganta y que fluye por los dedos.

 Me relaja escribir, inmortalizar recuerdos, buenos y malos, ayuda a sanar mi alma, renovar mi travesía, releer y comprender, alivia y consuela.

 A veces me traslada a un mundo de sueños, de lugares que tal vez no existen, rincones perdidos o camuflados en mi mente que no para de girar.

 Me gusta hacerlo cuando estoy sola y de repente dejo de estarlo, se plasman ilusiones, se crean realidades inalcanzables que adquieren forma al compartirlas con los que me leen.

 Escribir es magia, un cerebro descontrolado que transforma ideas en palabras, en frases, en quimeras inalcanzables, sentimientos desbordados, historias, cuentos o relatos donde mi mente da vida a los personajes, frases que suenan a música, a reproches, a miedos...

 Escribo lo que vivo o lo que sueño, plasmo la realidad de la vida, a veces mejor la invento, escribo para mi, para que mis recuerdos no se escapen por las grietas de mi cerebro, escribo por accidente, el más bonito que he tenido.

TCL

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